Han pasado 1951 días, 6 horas, 34 minutos y 50 segundos desde que publiqué el último de los tres capítulos que dediqué a hablar del tiempo entre la segunda y la tercera temporada del podcast.
O lo que es más o menos lo mismo, a ojo unos cinco años y medio. Tiempo suficiente para que me lo hayáis perdonado, espero.
Porque en aquellos capítulos comenzamos hablando de la historia del tiempo, de cómo los humanos habíamos inventado distintas formas de medirlo y de trocearlo, y habíamos acabado encajándolo en calendarios y relojes.
Hablamos también de cómo, según fuimos aprendiendo más de la Tierra, y de su historia, y de la del universo, nuestra perspectiva cambió radicalmente. Porque entendimos que la nuestra, la historia de los humanos, dura poco más que un parpadeo en comparación con los miles de millones de años que nos anteceden y los que, previsiblemente, vendrán cuando ya no estemos.
Y después nos asomamos a la extraña naturaleza del tiempo y a las respuestas que hemos ido dando a qué es y cómo funciona a lo largo de los siglos. Y acabamos irremediablemente hablando de su relatividad y de cómo se entrelaza con el espacio de formas que hacen que nos duela la cabeza sólo tratar de imaginarlas.
Y es que, pese a que en nuestra experiencia parezca obvio, para la física no está tan claro que el tiempo avance de atrás a adelante. Ni siquiera que el pasado, el presente y el futuro estén necesariamente ordenados.
Y yo calculo que fue más o menos cuando nos metimos a hablar de estos temas, cuando una buena parte de la audiencia salió corriendo despavorida. Al menos, eso es lo que me ha dicho alguno que me he encontrado por la calle
Bueno, pues hoy vamos a volver a hablar del tiempo. Aunque no desde el punto de vista de la física — no salgas corriendo todavía. Porque vamos a analizarlo desde el punto de vista de la cultura. Vamos a hablar de cómo la manera en la que pensamos sobre el tiempo ha ido transformándose a medida que nuestras sociedades evolucionaban. Y vamos a reflexionar, ya de paso, sobre cómo pensamos hoy en el pasado, el presente y el futuro y cómo influye esto en nuestra manera de comportarnos. Miedo me da.
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- Nicolás Copérnico – De revolutionibus orbium coelestium (en castellano: «Sobre las revoluciones de las esferas celestes»)
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