Ahora nos parece impensable, pero en 1925 Francia no sabía qué hacer con la Torre Eiffel. Se había construído para la Exposición Internacional de 1889, con la idea de que durara apenas 20 años. De hecho, debía haber sido trasladada en 1909 a otra ubicación, porque no encajaba con los otros grandes monumentos de la ciudad, de un estilo completamente diferente. Y por si fuera poco, se estaba oxidando, estaba en muy mal estado.
El debate llegó a los periódicos, que recogían los problemas de la ciudad para mantenerla: siendo tan grande como era, incluso pintarla era demasiado costoso, por lo que se estaba convirtiendo en un montón de chatarra.
Mientras los políticos y la ciudadanía se pensaban que hacer con ella, un hombre llamado Victor Lustig tuvo una idea brillante: él iba a venderla. Y eso, a pesar del ligero inconveniente de que no era suya.
Quédate con este nombre: Victor Lustig. Porque si existiera un Premio Nobel al mejor estafador, él se lo habría llevado. Y es que fue conocido como «El hombre que vendió la Torre Eiffel dos veces».
Y es que Lustig comprendió mejor que nadie algunos de los motivos por los que nos cegamos y cometemos errores graves.
NOTAS Y ENLACES DEL CAPÍTULO:
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Libros recomendados:
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- Marta Fernández – La Mentira
- Zoe Chance – Influence is your superpower (en castellano: «La influencia es tu superpoder»)
Personas Mencionadas:
- Peter Bevelin
- Victor Lustig
- Samuel Johnson
- Thomas Henry Huxley
- Mark Twain
- Ernest Hemingway
- Joseph Stalin
- Confucio
- William James
Imagen del capítulo: midjourney