#10 Especial Inteligencia Artificial (1ª Parte)

Por si no te has dado cuenta todavía… soy un poco freaky. Y la verdad es que de vez en cuando me entran obsesiones con algunos temas. Y últimamente le ha tocado a la Inteligencia Artificial. Aunque ya sabía algunas cosas básicas, me he tirado semanas leyendo y estudiando todo lo que caía en mis manos, entre otras cosas, para poder contártelo. Así que, bienvenido al primer especial monográfico de kaizen 🙂

Para empezar, déjame decirte que seguramente lo más inspirador que he leído sobre el tema son dos artículos de Tim Urban en su blog Wait But Why?. Algunas de las cosas que te voy a contar hoy están basadas en esos dos artículos, así que te los dejo enlazados, junto con todas las referencias que he usado para prepararlo, en las notas del capítulo.

Eso sí, como en todo tema polémico, obviamente hay muchas opiniones diferentes y puede que esos artículos no reflejen todas.  Bueno, de hecho puede que este podcast tampoco, pero lo voy a intentar.

De todas formas, sí que me voy a permitir robarle a Tim el principio de sus artículos para presentar este especial, porque creo que explica muy bien el contexto tecnológico en el que nos movemos.

Mira, imagina que usas una máquina del tiempo para ir al año 1750. Por entonces el mundo era muy diferente. No había energía eléctrica, por ejemplo, y las telecomunicaciones se limitaban a cosas como pegar gritos al otro lado del río o a disparar cañonazos al aire. Vale, pues imagina que al llegar allí, agarras al primer Julián que veas y te lo traes de vuelta a 2019.

Y entonces lo paseas por nuestro mundo, a ver cómo reacciona. Para nosotros es completamente imposible comprender cómo se sentiría al ver coches circulando a toda velocidad por las carreteras, al poder hablar con gente que está al otro lado del océano o al escuchar música que se grabó hace cincuenta años… en fin, podría seguir podría seguir poniendo ejemplos, pero seguro que ya entiendes a lo que me refiero. TODO nuestro mundo sería como brujería para él. Lo mismo hasta se muere del susto.

Pero mira qué interesante: imagina que no se muere del susto, que sobrevive. Y que se vuelve a 1750 con nuestra máquina del tiempo. Y que le pica el gusanillo y él también quiere ver cómo otra persona alucina con su mundo. Así que el tío decide irse… pues eso, otros 250 años para atrás. Hasta el año 1500. Y que hace lo mismo, pilla al primero que vea por ahí, y se lo lleva a su tiempo para que flipe.

Pues… hombre, seguro que el tipo de 1500 se sorprendería de muchas cosas, pero no viviría ni de lejos el mismo shock. Porque las diferencias entre el mundo de 1500 y de 1750 no son nada comparadas con las diferencias entre 1750 y nuestra época.

Y es que, en realidad, para que nuestro amigo de 1750 pudiera sorprender a alguien tanto como nosotros a él, necesitaría irse muchíiiisimo más atrás. Más o menos, a 12000 años antes de Cristo. Tendría que irse a un tiempo anterior a la revolución agrícola, a las primeras ciudades y la propia idea de civilización. Tendría que raptar a alguien de la época en la que los humanos eran sólo cazadores-recolectores. A ese sí le sorprendería con todo el conocimiento acumulado por la humanidad hasta 1500: con las costumbres sociales, con los barcos, con las ciudades por supuesto… A ese quizás sí pudiera matarle del susto.

Pero vamos a rizar el rizo aún más. Imagina ahora que nuestro alucinado cazador-recolector también quiere hacer lo mismo: agarrar la máquina del tiempo y buscar a un pobre desgraciado, al que asustar con su mundo. Pues lo tiene un poco complicado, la verdad. Porque si se va otros 12.000 años para atrás… se va a encontrar con gente que vive prácticamente igual que él.

Para conseguirlo, se tendría que ir mucho, pero que mucho más atrás. Más o menos unos 100.000 años atrás, porque tendría que ir a una época anterior a que el ser humano descubriera el fuego y el lenguaje. Casi, casi, tendría que buscar un mono.

Todo esto significa que el tiempo necesario para que un humano en cualquier momento de la historia viaje al futuro y pueda morir del susto ha ido disminuyendo con el paso de los siglos. O dicho de otra manera, que el desarrollo tecnológico es más rápido cuanto más adelantada es una civilización.

Esto es lo que el futurista Ray Kurzweil llama la ley de los rendimientos acelerados. Según él, al ritmo de desarrollo del año 2000 nos habría costado sólo 20 añitos avanzar todo lo que la humanidad avanzó en el siglo 20. Y lo que da aún más vértigo: él cree que cuando acabe el siglo 21, la humanidad habrá avanzado el equivalente a 1000 veces el siglo 20.

¿Qué, te has mareado ya? Porque te confesaré que yo… un poquito….

Pero lo verdaderamente importante de todo esto es en realidad muy sencillo. Si Kurzweil y otros futuristas como él tienen razón, esto significa que en el periodo de nuestras vidas vamos a avanzar tanto que el mundo cuando muramos será absolutamente irreconocible respecto al que existía cuando nacimos. Pero… irreconocible, de verdad, no como cuando los abuelos dicen eso de “esto antes era todo campo”. Irreconocible de que si no fuera porque habremos vivido esa evolución, nos podríamos morir nosotros del susto.

Es más, al ritmo que predicen estos autores, es posible que el mundo deje de ser reconocible varias veces a lo largo de nuestras vidas. Eso, si es que morimos, porque parte de ese desarrollo persigue la inmortalidad humana. Pero eso es tema para otro día y para su propio capítulo especial. Hoy vamos a hablar de inteligencia artificial. Y de cómo puede ser el centro de ese avance tecnológico que transforme nuestro mundo de maneras que ni imaginamos.

Pero como te decía antes, hay muchas opiniones en este tema. Están los que como Kurzweil creen que la inteligencia artificial va a ser lo más positivo que nos ha pasado. Otros, creen en su poder, pero lo temen y dicen que tal vez sea el descubrimiento más peligroso de todos. Y también hay, claro está, quienes piensan que no es para tanto, que es una tecnología más.

Para mí, lo único que está del todo claro es que la tecnología avanza y se acelera cada vez más. Y lo interesante es que lo que separa a los escépticos de quienes creen que lo va a cambiar todo es, básicamente, la velocidad a la que esperan que pase.

Mientras que para los escépticos nos faltan siglos para conseguir una inteligencia cercana a la humana, los convencidos dicen que en las tres próximas décadas, más o menos, tendremos un ordenador con las capacidades de nuestro cerebro. Y si lo que predicen algunos de ellos se cumple, además aceleraremos cada vez más hacia algo mucho más poderoso que el cerebro humano: la super inteligencia artificial, una entidad más inteligente que toda la humanidad combinada.

Te has vuelto a marear, ¿verdad? No es para menos, así que vamos a ir por partes.

En el capítulo de hoy te voy a contar qué es y cómo funciona la inteligencia artificial, y también la historia de cómo hemos llegado hasta aquí y qué desarrollo futuro podemos esperar.

Además, en el siguiente capítulo del especial veremos las implicaciones positivas y negativas que puede tener a corto y sobre todo a largo plazo.

NOTAS DEL CAPÍTULO

Capítulos previos de kaizen:

Personas mencionadas:

Conceptos mencionados

Artículos, podcasts y vídeos mencionados

Películas y series mencionadas

Libros mencionados / recomendados

Contenidos adicionales

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